martes, 27 de noviembre de 2007

"Donde una vez", de Jorge Teillier





Donde una vez
los días fluyeron arrastrando luciérnagas,
ahora los resecos lechos acunan duendes burlones
que en la noche descuelgan las estrellas
que recuerdan los amigos aldeanos.

Donde una vez
las tijeras de las mareas
cortaban las rocas,
ahora las cadenas de la lluvia
amarran a todos los viajeros.

Donde una vez
los niños jubilosos gritaron
su descubrimiento del mar de los delfines,
ahora desiertos sin arcas
no atesoran ni la plata de un pez.

Donde una vez
las trompetas de los bosques amarillos
derribaron los muros de la niebla
ahora ni una mano encontraría
el trébol de la buena suerte.

Ahora solos,
solitarios en el centro del espacio
los proscritos que aún no se conocen
velan al borde las hogueras
esperando el estallido de las nuevas navidades.