viernes, 25 de abril de 2008

"Cuartetos imperfectos a Heidi Schmidlin", de Jorge Teillier





Heidi generosa poda ramas de ciruelos
en casa de Enrique quien dice creer en Dios.
Heidi quisiera tener un abuelo pastor de cabras,
pero es raro hallar a Dios y murió el pastor de cabras

Con Heidi no temo atravesar las calles
y en “El Huerto” me invita a tomar una cerveza.
Yo que un día quise ser pastor de nubes
gracias a ella tengo un brindis de espuma.

¿A quién hallará Heidi vestida de blue jeans
preocupada de la salud marítima de los buzos?
Tal vez a un antepasado que soñaba en los Alpes
o a un amigo que despierta cantando a la Piaf.

Heidi, a quien un día retrató Durero,
cuyo rostro es un poema de Dylan o Chuck Berry,
recibe este saludo de quien no espera nada,
sino el milagro azul de estrellas de otro siglo.